De vuelta al corazón de todo,

al comienzo del principio,

a la casa vieja,

con las mejores sonrisas y los más sentidos abrazos,

al lugar del cual no recordaba nada

y ahora empiezo a ver,

¿cómo pude dejarlo atrás?

Necesito esforzarme más para volver a llenar los zapatos,

una fuerza mayor,

es el mismo pasado, sí,

pero es un nuevo reto,

vuelo con las alas del corazón,

se que me ira bien.

Espero que me vaya bien.

Lo seré mañana, lo seré algún día, no me dejes ir solo a la guerra con un fúsil sin balas, no me dejes morir en las trincheras con otros niños soldados, mañana seré ese hombre que pides que sea, que no lo soy el día de hoy, hoy soy sólo un niño, que no sirvo ni para carne de cañón, que no parará en mi una bala, sino que atravesará mi corazón y morderá mi alma y lejos del cielo, me llevará lejos del cielo, que la guerra sólo lleva al infierno, déjame jugar, déjame llorar, déjame ir a la escuela y hacer mi tarea, no me lleves al rastro, no me lleves al paredón, ¿no ves que soy sólo un chiquillo? Abre los ojos y dame un abrazo padre, has lo que quieras, pero no me lleves a la guerra, mañana prometo portarme bien, comer lo que haya, dormirme temprano y soñar con el futuro, con el futuro que ahora me quitas y que muere lentamente como mi esperanza. ¡Por favor! Te lo dice mi voz suplicante, yo no seré el que haga el cambio, moriré que certeza tengo de que moriré, déjame por favor, cuidaré de la casa, cuidaré a mis hermanas y a mamá, pero por favor no me lleves a la guerra.

Febrero frío y gris,

frena mis febriles y desenfrenadas ganas de ganar,

me enfrenta de frente al monstruo del futuro negro,

me enferma y fractura para meterme a la cama,

me pasa factura de la parafernalia que habita mi mente,

fríe mi cerebro en fracciones de segundo

y ni los campos de fresa de las viejas conformaciones inglesas,

mejoran mi frugal desayuno frutal,

y sigo con mi frente en alto, aunque me hayan dado la espalda.

Una tormenta empieza a tumbar la pequeña casa, el destartalado refugio de un rufián de vidas pasadas, de sueños olvidados, de luchas perdidas, sobre todo de esas derrotas que mataron su orgullo hace siglos y que ahora le duelen más, no porque jamás salen se su cabeza, sino porque ahora pobre y mugriento y sin hogar, vive sólo de esas glorias pasadas, de pesadillas que muerden su almohada y de los dolores en el vientre.

La cárcel era mejor, le solían decir, ahí puede tener un techo y comida, pero no libertad se decía, se consolaba, pero no libertad.

La dignidad es le único que le quedaba y ahora comiendo de la basura se le ha caído por ahi, aceptando dinero de trajeados que le ven con cara de espanto y asco, con esa cara de que saben que son mejores porque nunca llegarán a estar donde está ese pobre diablo, pero no lo saben, se dice a si mismo, no lo saben y como muestra ese periódico en que salía en todas las fotos, los años mozos, cuando le conocían, cuando le amaban, cuando era alguién. O esos años que por razones opuestas también estaba en la tele y la radio, porque le odiaban, porque le temían, pero existía, había alguién, le conocían, era algo de que hablar, no algo que escupir.

¿Y cómo llego ahi? Lo olvidó, no lo sabe, no lo quiere saber y sin memoria, la historia esta llamada a repetirse, dicen los sabios, el sabe que no se repetirá

Y el hombre levanta sus manos hacia la luz,

la puede ver, sentir, querer,

sabe que es lo que más ha deseado en su vida

y le teme, con ese terror tonto de primerizo,

con ese temor a lo desconocido

y sin saberlo, es la misma razón por la cual adora esa luz,

una luz que canta y le llama,

que brilla y se esconde tras el monte de las primaveras,

que llena de vicios la debil mente del hombre,

ese hombre sin experiencia,

sin conocimientos ni malicia,

sin saber el efecto de la luz en su vida, en su futura muerte,

pero el amor no se piensa, se dice a si mismo,

el amor a la luz, no se considera,

se consuma

y la luz le come

y no sabremos si algún día el hombre encontrará la sombra que le de paz

y que si cuando lo haga,

no será demasiado tarde.

Y el sudor frío cae por la espalda, la cabeza definitivamente va a explotar, no respiro bien y el palpitar de mi corazón es acelerado sin contar con los estragos causados a mi ya muy dañado aparato digestivo y todo por miedo a perder algo que no quiero tener, todo para no sentirme más fracasado y todo aún sin la certeza de que sea así, le rezo a Dios, para que no sea así.

Guadalajara, ¿por qué no levantas la mano?

¿por qué te crees tan codiciada y hermosa?

Eres menos de lo que crees y más de lo que muchos piensan,

pero pronto serás nada,

de nada te enteras,

por nada te esfuerzas,

tu sociedad evita involucrarse,

¿para que hacerlo, si aquí se esta tan bien?

Te lo reclama el clima Guadalajara,

te lo reclaman tus pobres,

te lo reclama tu comodina clase media,

Guadalajara, despierta,

ve como el mundo y tu país se caen a pedazos

y cuando haya caido México,

tu no podrás levantarte más,

se solidaria y no te duermas,

no te creas una reina y una dama a la que nadie toca,

estas bastante manoseada y ya no figuras como antes,

todo por tu tibieza de alma, Guadalajara,

todo por la simpleza y la flojera,

todo por tu estupidez gobernante.

Guadalajara, eres el corazón de un Jalisco estancado,

de un Jalisco más dormido que tu,

que no piensa y no mueve un dedo por nadie ni por nada,

así que levanta la voz Guadalajara,

haz algo,

lo que sea,

pero al menos hazme creer que te importa,

porque algun día te levantarás Guadalajara

y estarás en ruinas

y dirás que no supiste como esto ha sucedido

y yo te lo digo Guadalajara,

no con boca de poeta,

ni si quiera de profeta,

que las ruinas vienen de cerrar los ojos cuando las bombas caen

y más dueles si la bomba eres tú.

El viento lastima mi cara,

las agujas que trae hoy con hielo y con tierra se esfuerzan en dañarme,

que necesidad de traer dolor,

que necesidad de traer tristezas,

tristezas que ni el termómetro puede medir,

como mide el frío del mundo,

pero no el de la soledad,

no el del viento que se rompe en mi cara,

que canta y estalla contra las puertas,

que azota ventanas y hace bailar a las hojas,

que mata pajarillos,

que quema de frío.

Vaya que viento tan obstinado,

se dirige hacia un solo lugar y de ahi no hay nada que hacer,

solo te mueve,

como si fueras de trapo

y sin si quiera verlo,

solo al sentirlo,

sé que mañana,

su golpe certero,

no me dejará volver la mirada atrás.

y si creías ser especial, recuerda,

no lo eres,

en el mundo hay miles de millones más

y mas de alguno te habrá de reemplazar

Como un poco de chocolate

y me va a estallar la cabeza

y el mundo que se quema,

no da marcha atrás

y que si en Haití tiembla

y que si mis amigos se van

y que si a mi me corren

y el mundo no se detiene a mirar,

corre y huele la carne que ha de morder,

y que si se murió la Sosa que canta tan bello

y que si se murió Saba y nos dejó volando,

que mundo, que mundo,

que mundo que esta explotando,

que hoy te da un beso,

mañana te dará un abrazo

y el domingo probablemente, te de un balazo.

Erase una vez, un joven al que se le esfumo una alegría porque un pariente cercano, pero no realmente un querido pariente, decidió no jugarle legal y sentado en una piedra (eufemismo de silla de plástico enfrente de la computadora) se preguntaba si debía continuar dándole el gusto a su pariente de tratarlos con poca dignidad o evitar seguir ese camino y ser tachado de traidor o de poco aguantador (por no decir maricón, como bien su pariente utilizaría esa palabra).

Por un lado, su dignidad, por el otro lado, su gusto, vaya… pero si reflexiona que no puede confiar si quiera en su familia, se aterra de enfrentarse a un mundo en que todos quieren escalar a como de lugar y lo ha vivido en carne propia, de hecho lo ve en eñ día a día.

Al final se da cuenta de que nada vale nada y que a lo mejor siga la pauta hasta que un meteorito le haga cambiar de dirección.

Y dos personas se encuentran paradas en un abismo, ambas a puntos de saltar, después de todo parece que la idea no era del todo original.

¿Cómo es posible que dos personas hubieran decidido ponerle final a su vida en el mismo instante, del mismo modo y en el mismo lugar?

Ambas mujeres se miraron tratando de buscar sus razones, sus motivos, qué las ha llevado a intentar saltar a la nada y a que se acabe esto, a que se termine el último capítulo de la historia sin principes con un trágico final.

Sin cruzar palabras se acercan, se miran, quieren construir algo, algo que les una, algo que valga la pena, tanto para saltar como para no hacerlo, porque era obvio que si falto un poco de razonamiento para decidirse a hacer esto y ninguna de las dos esperaba de alguna manera (tan absurda como esta), fueran a tener espectadores, un par de ojos viéndoles dar ese paso.

La más joven de las dos creía que a segundos de morir su vida pasaría por su cabeza y eso estaba pasando en ese instante, olvidando a la co-protagonista de su salto por un instante y lo peor es que vio muchos abrazos y besos, tal vez su vida valía la pena después de todo.

La mayor de las dos creía que el amor verdadero duraba unos segundos y probablemente morir con alguien, del sexo que fuera y con la libertad, con el albedrío, con el deseo, con la elección, era una de las fuentes mayores de amor, una demostración sublime, al estilo de Romeo y Julieta, no morir de amor, morir con amor.

Entonces la joven muchacha, se sintió apenada de la solución rápida buscada para sus problemas y decidió dejar esta niñería para otra ocasión, lo malo es que nunca cruzó palabras con la otra mujer, que le tomó de la mano fuertemente a la hora de saltar.

Rían niños con sonidos explosivos,

rían arcoiris llenos de colores fatuos,

rían colibríes de mieles llenos,

rían ancestrales piedras que quedan a la interperie para morir,

rían todos los inocentes perdidos,

rían todos los seres inhumanos,

rían corazones rotos y olvidados,

ría soles de otras galaxias a punto de estallar,

rían, rían, rían,

no queda más que reir,

que de lágrimas se hizo un mar

y el sabor a sal no es de la nada,

rían, rían, rían,

que de corajes murieron miles

y de reir no muere la juventud.

Manejaba una tarde tirándole a noche frente a un panteón, sin ningún pensamiento particular ni recurrente en mi cabeza, cuando lo vi.

Era un humo grisaceo y blanco subiendo desde una chimenea, sabía lo que era y lo había visto muchas veces, pero nunca me había puesto a pensar en como terminaba esta denigrante vida, en un humo escupido de un horno hacia el cielo, convirtiéndose en contaminación.

¿Ese es el cielo?

¿Tus cenizas elevándose hacia la atmósfera en forma de contaminación?

Se que es más que eso, pero la burda comparación, con la falta de respeto que le damos a algo que alguna vez tuvo vida, es algo que me pone a pensar y en ocasiones, me enferma.

¿Cómo ver un reflejo de tu alma?

¿Cómo saber quien eres?

Espejos hay miles,

rotos y opacos,

oblicuos y obtusos,

gentes, portales y almas distintas con verborreas y vomitos mentales,

que hablan de sinceridad y no se ve,

que hablan de transparencia en la oscuridad,

¿A quién hay que escuchar?

El yo, jamás es objetivo,

el tú, tampoco lo es,

objetividad, alumbrame, iluminame,

haste presente en el sendero de la humanidad,

aunque nunca hayas existido,

aunque seas un ser mitológico,

dime:

¿Quién soy?

¿Cómo soy?

Y dícelo a todos lo que lo pidan,

alguna vez en su vida,

no hay precio para eso,

se paga con el dolor

y al final en el infierno.

Me caí de sueño sin saber a dónde,

con la espalda sucia de tanto arrastrarme,

pero no estaba ahí,

se murió en un silencio ancestral la golondrina del sol,

perseguida por amantes y detractores

y por mi cansancio sin nobleza,

en la búsqueda de un lugar más allá de la simpleza del pueblo

y por eso ahí me quedé,

solo en un planeta lejano y su noche

y después nada.

Y un día se levantó el oficinista pensando en que debería cambiar algo en su trabajo, que hoy haría algo mejor, que tal vez no había mejores oportunidades para él, porque cada mañana llegaba con la misma cara de dormido que no puede con su alma, que a todos les tuerce la cara, que no hace nunca bien lo que le piden y lo que hace, lo hace a regañadientes.

En pocas palabras este oficinista gris nunca se preocupaba, ni se esforzaba para nada y hoy había decidido salir, respirar el aire fresco y entrar a la oficina renovado, presto y atento a hacer cada cosa que le pidieran, sin rechistar y bien, sin pensarselo demasiado, para hacer las cosas a tiempo y con calidad.

Esa era su meta, ser un hombre nuevo, hacerlo bien por una vez, ganarse un lugar y un reconocimiento e iba a empezar desde hoy… bueno, tanto tiempo haciendolo mal, creo que puede esperar hasta mañana.

No puedo pensar en otra cosa,

porque no dejo de pensar en ti,

pasan las horas y los días

y te encuentro de nuevo en mis sueños,

intentando escribir sobre la vida

y me encuentro de nuevo escribiendo sobre el desamor,

sigues ahi como una figura inalcanzable

y sigo allí como un invisible caballero,

que se pelea con sus propios molinos gigantes,

que se quema en su paso del purgatorio al cielo,

que batalla con ejércitos poco celestiales

y que de todos modos no ves,

con esos ojos de cielo,

que hoy derraman lágrimas por alguien más

y que si fueran mios,

lo último que quisiera,

fuera verlos llorar.