Entra a un restaurante un hombre jalando a una mujer del brazo, se le veía bastante incomoda, como si la fuera a llevar al infierno, no sabemos si exactamente será eso lo que hará.
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LA CARTA
MENÚ
Entradas:
-Tapas de intestino de ceroquitenco venuciano.
-Tostadas de pterodaptilo terrestre en conservas.
-Centros de queso de leche de selicon con jitomate rosa.
Platos fuertes:
-Corte de bernapaciano neogalactico (399 oz.)
-Pasta de habichuelas acompañada de coles lactas.
-Circundo a la plancha con hierbas del oriente del universo (Sugerencia del chef)
Postre:
-Madreselvas en almíbar plateado.
-Orcántugos azúcarados.
Bebidas
-Vino
-Café
(La selección de los platos, es la que se encuentra subrayada de la carta, el señor eligió, no se menciona el número de cada selección, porque al igual que el menú, es totalmente intrascendental)
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En la mesa, el hombre come con gran apetito y la dama apenas toca su plato.
-Querida, ¿has perdido el apetito de nuevo?
-No soy tu querida, no quería venir, te odio.
El hombre con un bocado en la boca contesta: -Eres una puta, así que puedes ser mi querida el día que yo quiera, no te estoy pagando, porque los hombres no le pagan a las putas con las que se casan, solamente le pagan a las mujeres con las que no están casados- Le toma a su vino aún con el bocado en la boca y continúa. -Así que déjate de melodramas y come, es nuestro aniversario, veo que lo has olvidado.
-No he podido olvidar nunca la maldita fecha en la que me tuve que casar contigo, pero no veo razón para festejarla.
-Siempre tan bromista, querida, te casaste conmigo por dinero, cual puta que eras y no dudo que se te hayan quitado las mañas del oficio, puedes celebrar el día en que tu dinero aumento a causa mia, tienes lo que quieres.
La mujer toma el plato de los orcántugos y se lo echa encima a su marido, a la vez de que le grita: -Deja de decirme puta, te odio, me casé a la fuerza, lo sabes bien, solo para que pudiera encubrir un robo que había echo, no soy feliz, quiero el divorcio.
El hombre, que por poco había esquivado el plato, pero que tenía un par de orcántugos en su abrigo caro y en su pelo, se levanta, saca una pistola y le dispara al momento que le dice a su mujer: -Bueno, si quieres el divorcio, ya sabes el dicho, hasta que la muerte nos separe, adiós.
Se levanta de la mesa y le dice a un mesero: -Por favor, limpien este desorden y traiganme la cuenta.
Los meseros tiran todo, esposa muerta incluida, en un gran bote de basura verde y le dejan la cuenta: $52,328.00
El hombre deja el dinero más una buena propina mientras piensa en lo mucho que han subido los precios en ese restaurante, se la pensará para volver.
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