-¿Olvidarás lo que hice mal?

-No

-¿Por qué no lo olvidas, por qué no lo dejas pasar y ya?

-Porque no

-¡Tú dijiste que me habías perdonado!

-Te perdono el daño que has hecho con esa acción, para dejarte libre, pero no lo olvido.

-¡Diablos deja de comportarte como un maldito y estúpido adolescente y déjalo ya!

-No

-¿Por qué, por qué simplemente no lo olvidas?

-Porque me dolió, no lo olvido, porque aún me duele y no sé cuando me dejará de doler.

-Ya veo, ¡Jódete!