Si la vida te sigue dando sorpresas enternecedoras incluso en los días de los que no esperabas nada, ¿por qué rendirse? ¿Por qué quejarse? Mejor que te lleve la marea y que te deje a la deriva a espera de otra de esas sorpresas, a espera de milagros no pedidos que encadenados forman líneas de belleza tan esplendorosas que te ciegan. A veces así es la vida. A veces es todo lo contrario. A veces mejor dejar que venga lo que venga, hacerle frente como se pueda, enfrentar lo que se necesite y amar lo que sea digno de ser amado y así podrían llegarte días como hoy.
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