No esperaba verte hoy,
un mensaje tuyo como premonición no alcanzó a avisarme de tu llegada,
era tan simple y sin significado,
aún así lo respondí con dulzura.
Al verte llegar y escuchar tu inconfundible aviso de llegada mi corazón iba a estallar,
no lo podía creer,
solo me quedó darte la bienvenidad y recriminarte un poco por no anticipar tu llegada,
tu dijiste que ni tu misma la habías anticipado
y eso me hizo adorarte aún más ángel mio,
tus movimientos incalculables,
tu amable corazón,
esa luz que irradias en todo momento,
te vi hoy
y no te puedo dejar de mirar.