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Brinca,
camina solo por la vereda maltrecha,
regresa,
deja de hacer lo que estas haciendo,
muévete,
vuela si así lo quieres por este cielo gris,
recuerda,
la vida no vale lo que vale si no la tienes,
escucha,
el cielo siempre puede esperar, ahi está, no se mueve,
selecciona,
lo que lees no te ganará el infierno,
perfecciona,
la gente siempre será lo que es, malvada, inhumana y con sentimientos,
detente,
ese pasillo obscuro ¿qué te deparará?
observa,
puedes siempre comenzar de nuevo pero con menos tiempo,
olvidalo
y si al final encuentras algo, te felicito, ese es tu destino,
repítelo,
ese es tu destino.
¿A dónde se fue el amor?
Salió a la calle y con el viento se perdió…
Corrió de tus brazos hacia el mar…
Se está vendiendo por un mercader un Turquía…
Se quedó en una plaza, en la soledad de la noche…
Una fuente derramó sin sentido su elixir…
La naturaleza le esconde en el centro de su ser…
La tierra se lo ha llevado en sus entrañas…
El solo le quemó sus raíces…
En un río quedó junto la sangre de Cúpido…
Se perdió en un desierto de glamour invernal…
Posibilidades: Un millón.
Certeza: No está aquí.
Almas buscan descanso en la profunda noche de octubre,
el calor de la calle quema los pies de los andantes,
es la falta de descanso en el corazón de los muertos
lo que nos lleva a ponerles un recuerdo, un altar, una vela,
pero no descansan por no haber muerto,
sino porque los queremos vivos y aparecidos en la tierra,
los tenemos tatuados en el cerebro y en la piel
y no los dejamos ir a su mundo,
al mundo de los muertos,
donde algún día habremos de llegar,
donde es nuestro destino
y cuando estemos ahí,
lo último que querremos,
es que un recuerdo mortal nos ancle en el entremundo subnormal.
La noche es un aliado de las malas maneras, de los malos gestos y los malos gustos, aunque en ocasiones estas malas formas son el gusto del hombre común que sale a la calle en busca de ellas, de los bajos instintos y de las mutaciones de la normalidad a una suciedad anormal y placentera.
La ciudad en la noche se revuelve en sus porquerías y las cloacas parecen un hospital comparadas con las camas de tantos hoteles y de tantos moteles, que se llenan de inmundicias provocadas por las mujeres que rebajan su cuerpo a un precio, que venden su sexo por unas monedas y que tantas personas pueden pagarlas y aunque la verdad el poder hacerlo no es el punto es la necesidad, el gusto de gastar en un placer que pueden conseguir gratis en sus hogares, en sus camas, con sus esposas.
Y no es una crítica, es una descripción, el definir el mundo como se presenta, movido por el deseo del dinero y no por el deseo del cuerpo, es una lástima ver como ha cambiado el mundo, cuando yo era pequeño las cosas eran así y así seguirán por siempre, el cambio es una parte importante de no hacerlo y de no evolucionar, pero no es amor, son bajezas, es dinero, es sexo, son malas maneras.
Veo las tristezas acumuladas en tus ojos,
las penas que han cargado tus espaldas
y aunque tantos dolores hayas enfrentado,
parece que te aterras más en los últimos años,
puede ser que veas más cerca el final,
puede que sea porque tus seres queridos están partiendo,
puede ser que las enfermedades pegan más,
pero sea lo que sea, tus fortalezas se han mermado
y pareces asustada, frágil y muy cansada,
cuando en tus mejores tiempos no había asomo de cansancio,
cuando en tus años mozos la valentía corría en tus venas
y verte así, triste y derrotada, cansada y afligida,
me aterra a mi más que a ti,
porque puede que te vayas pronto y eso te asuste,
pero yo me quedaré aquí a llorarte,
a vivir sin ti en una soledad sin luz y poco viento,
a rodar en el mundo sin tu amor y tus cuidados,
a estar aqui tan desprotegido sin ti
y al verte partir, sentir cada día más cerca mi propia despedida,
sentir más lejos los días de sol
y entonces verme como tú,
cansado y sin razones para la alegría,
sin saber que el despertar cada día es una victoria y no un fracazo,
sin saber que cada hora es un regalo más
y el día en que muera tal vez sea para volver a empezar,
en otro mundo, en otro espacio,
cerca de Dios y lejos del ocaso.
Agradece tus años, señora mia,
ama tu vida mientras la tengas
y aunque muchos se hayan ido, recuerda,
algún días estaremos ahi,
no hay porque apresurarnos.
Recuerdo haberte visto caminar por estas calles en los meses de lluvia y en los de sol también, recuerdo tu sonrisa radiante paseando por el barrio, siendo tu regalo gratuito a quien lo quisiera recibir. Yo anhelaba verte pasear cada día por los jardines, era el oxígeno que cada día me permitía llegar hasta el final.
Ahora la vida ha cambiado, los jardines secos están y las aceras no detectan movimiento humano alguno, esto parte mi corazón porque tu sonrisa hace años que se mudó, a otras fronteras, a otras latitudes y envidio a las personas que hoy se levantan y te admiran y gracias a a tu sonrisa cada día pueden llegar hasta el final.
Una oración hay en mis labios al amanecer y permanece ahi hasta el final del día, quiero saber a dónde fuiste y por qué, en este momento no hay otra idea en mi mente y mi corazón, porque iría hasta el final del mundo, solo para poder ver esa sonrisa y que todos los días me permita de nuevo llegar hasta el final.
La noche negra de otoño atacó con su viento La Playa Nocturna, un lugar solitario de no más de dos chozas, con familias que habitan en ella desde que la arena tiene memoria y donde el sol es el visitante más extraño y esperado una vez al mes.
Ese día las familias que habitan a cada orilla de la bahía se encuentran en el centro de la playa para celebrar la llegada del sol, pero este mes de octubre, con vientos y nubes negras como la misma noche, parece querer evitar la llegada del sol en este mes, por lo que los patriarcas de cada familia parecen consternados, vencidos e inquietos, pues recuerdan la última vez que el Sol no apareció en el día marcado, puesto que un eclipse evitó la ansiada llegada del astro rey y por un mes los aquejó el mal tiempo, las enfermedades y la pesca fue la peor que nunca habían visto, no querían que eso se repitiera, pero no hay manera de detener los designios de la madre naturaleza.
Aún así el día marcado, ambas familias siguieron la misma costumbre, el banquete al centro de la playa, con una gran fogata para asar en ella los regalos del mar, esperaron pacientes a que el Sol hiciera su aparición, mientras los vientos y una ligera llovizna les quitaba el hambre, era mala señal sin lugar a dudas.
Los niños sin memoria jugaron por horas alrededor de Playa Nocturna y las mujeres cantaban a los idolos implorando ayuda, mientra ambos patriarcas solo se sentaban a fumar mirando al horizonte a la espera de una buena señal.
Horas pasaron y las esperanzas morían, las familias empezaron a caminar hacia sus chozas, llevándose todas sus pertenencias y orando por el bienestar de Playa Nocturna por el próximo mes, aun así los dos patriarcas permanecieron ahi, el día aún no terminaba y en un momento extraordinario un pequeño espacio entre las nubes, les permitió ver un Sol rosado que descendía, por lo que soltaron un suspiro del centro de su corazón, ese rayo de sol les había quitado una carga de 30 días que ya habían subido a sus espaldas, pero que ahora no era necesario cargar más.
“Gracias Sol” dijo uno de los patriarcas y tomo un niño de la mano para marcharse a su hogar y esperar a noviembre, a la llegada del sol, una vez más.
El tedio hace su aparición como protagonista en la escena actual, su papel nunca pasa desapercibido dado que cubre el escenario con una espesa y pesada capa de aire gris que no nos permite ver, casi como una niebla que aparece en las mañanas y evita visibilidad al manejar, así el tedio extiende sus brazos y nos atrapa para no soltarnos nunca más.
Así está la situación hoy en día, el cansino devenir del tiempo que parece una mala repetición diaria de lo que se hizo ayer, con horas frente a un computador y sentado en una silla, que puede ser reclinable y ergonómica, pero siempre invita a la incomodidad, siempre invita al sueño y la espalda molesta, a los pies entumidos y otras tantas repercusiones de este estilo de vida moderno, que más bien parece un atraso, no una vuelta en el tiempo, sino un error en la evolución.
Me rasco la cabeza y me tallo los ojos en busca de una explicación de como es que la vida me trajo hasta aquí, ¿este es mi destino?, de serlo así el destino en verdad que no es racional ni agradable, si alguién me hubiera dicho que yo terminaría así y aqui, yo hubiera hecho todo lo posible para crear un choque, un accidente, una ruta de escape, algo diferente, porque no puedo decir que esto es injusto, pero definitivamente no es bonito.
Tan cerca y no puedo tocarte,
me estiro y brinco y no logro alcanzarte,
me pongo delante de tu mirada,
pero vaya que tus ojos nunca llegarán a verme.
No sé porque sigo luchando,
no me explico que es lo que quiero probar,
al parecer oportunidades no tengo
y es tan obvio que tu y yo somos diferentes,
pero es lo que me agrada de ti
y es lo que repudias de mi,
y a veces sé que solo me utilizas,
pero lo peor no es que lo hagas,
es que permitos que sea así,
solo para estar más cerca de ti.
Se me acaban las razones para buscarte,
se me acaban las ganas de aguantar tus excusas, tus pretextos,
los escucho solo para oir tu voz,
para que aunque sean los motivos errados,
haya un segundo de tu día para mi
y me queda más que claro que no eres la mujer perfecta,
porque la mujer perfecta es esa que me quiera
y si eso que haces conmigo es amor,
prefiero no sentir el amor nunca más,
moriría por ti, lo sabes,
pero no si tú me matas,
no de desamor.
Quisiera escribirle al amor un día al menos,
quisiera cantar un poco a ese estado de exitación,
puedo decir cosas bellas lo sé,
pero cuando no hay objetivo,
cuando no hay ángeles para escuchar,
les juro por mi vida, que esas palabras deberían ser quemadas.
La estrellas brillan y me da justamente igual,
la vida pasa lenta sin un corazón que lata por ti,
no es que me haga falta,
no es que lo necesite,
pero hace tanto que olvide lo que se siente,
con esa coraza que me creé hace varias lunas,
para evitar dolores y mal de amores,
para que las lágrimas se quedaran en su lugar.
Puedo decir,
que eres la cosa más bella que me ha pasado,
claro que puedo,
pero me gustaría decirselo a alguien
y no al viento,
¿El amor está a la baja, o solo soy yo?
Si solo soy yo,
¿por dónde comenzar?
Olvidé modos,
romanticismos,
fórmulas,
pero se que puedo amar,
conozco el amor por los ojos,
te he visto y te amaré hasta que muera,
aunque no te tenga.
¡Vaya que jodida es esta cosa llamada amor!
Hoy he tocado el cielo con las manos
y no deseo bajar nunca más.
Hoy he tocado el cielo con los labios
y no deseo probar nunca otro sabor,
ninguno más podrá equiparar este dulce celestial.
Un sueño y una realidad,
se sumaron en un beso interminable
y solo me queda decir,
¡GRACIAS!
Un octubre nuevo comienza hoy, no se que trae a sus espaldas, pero no puedo ver más allá en su calendario, el futuro es desconocido, la bola de cristal no habla y las hojas de té son inciertas.
Definitivamente septiembre fue un mes raro, un mes que me dejó sin aliento por momentos, que me mantuvo preocupado y despierto en las noches, pero que me regalo algunas alegrías, algunos momentos para recordar.
Este octubre no tiene finta de perdido ni de abandonado, pero tampoco tiene atisbos de tesoros, es un octubre misterioso pero me siento lo bastante preocupado y cansado de sorpresas que quiero saber lo que trama, quiero saber que me deparará, porque no aguantaría otro golpe bajo del destino y no se si me alegraría tanto de recibir un regalo del cielo en este octubre, porque las nubes que quedan de septiembre aun cubren parte de mi sol.
¡Dime octubre que traen tus días entre manos! Que una sorpresita más y mi corazón cansado pueda que decida dejar de bombear sangre y muera estúpidamente de incertidumbre.
Somos un accidente,
un error más de este mundo de errores,
pero hemos decidido tomar un camino de sol en un día de lluvia,
a pesar de que parezca de tontos o tercos,
hemos decidido darle la espalda a las reglas de la ciudad,
que no nos digan qué y cómo hacer,
porque henos aquí, sin saber nada de nadie,
pero con una sonrisa en la cara,
rodando cuales piedras gigantescas caídas de un volcán,
sin esperar esa pared, ese muro,
que hoy o mañana nos decida parar.
Puede ser que en un futuro nuestra ingenuidad nos cobre cuota,
que la lluvia y el lodo no nos dejen caminar,
no sabremos si valdrá la pena lo perdido,
si extrañaremos lo que quedó atrás,
pero si vemos para adelante
y en algún momento un arcoiris cobra color,
nuestros ojos llenos de amaneceres,
se llenarán de lágrimas y de amor
y habrá valido la pena cada segundo de lo vivido
y nunca nadie nos podrá quitar eso,
ni siquiera el diablo,
ni siquiera él.
Con el estómago lleno de dolor y el sueño colgado a la espalda, con el cansancio de la monotonía pero con el interés de un nuevo descubrimiento, así es la vida del personaje en cuestión, en un día como hoy, descubre igualitariamente con ciertos personajes principales y secundarios de su historia, que su trabajo es una basura y que lo que importa es que te paguen, eso aún sin tenerlo plasmado como un plan estructurado en su mente, parece ser más que obvio.
El héroe o villano indefinido de esta historia ha conocido a un gran número de co-protagonistas de su historia en poco tiempo y se sonroja al verse probablemente abducido por la mayoría de ellos, les presta atención con un instinto paternal, dejando de lado la arrogancia que incialmente se planteó tener y que ahora le avergüenza.
Estos personajes que no tienen tiempo definido de duración en su historia, pero con un dejo de sonrisa quisiera que estuvieran ahí hasta el final del libro, son rarezas, son un giro extraordinario en las aventuras diarias, tanto héroes como heroínas, con ojos grandes, pequeñas estaturas, gustos extravagantes y una extraordinaria agilidad mental, han logrado robarle al posible protagonista un minuto de contemplación, un momento para dudar, para saber si es esto lo qué quiere dejar atrás y con esa costumbre de dejar pasar grandes cosas, le queda la duda, de cual será su siguiente paso, si dejar fluir la vida en su estado natural o tomar las riendas para desembocar en otro río, en otra vida, donde habrá personajes nuevos, pero sin saber si estarán cerca siquiera de las cualidades de estos o si serán simples muñecos grises que no merecen tomarse el tiempo de asignarles un nombre.
Lo que es cierto que a día de hoy nuestro personaje se ha encariñado a sus nuevos co-protagonistas y podría darle a su trabajo una oportunidad más.
Esa muchacha de los ojos tristes,
de la mirada vacía,
de la sonrisa escondida,
teme volver a querer,
teme volver a confiar,
el corazón aun sigue roto,
las heridas no se han reparado,
no ha pasado mucho tiempo de la última vez,
de la última vez que lloró por un amor,
de la última vez que sus sueños cayeron al suelo,
aun esta fresco en su memoria,
ese recuerdo gris,
de ese hombre,
que parecía el indicado,
el chico perfecto
y que termino siendo la perfecta pesadilla.
Aún en su tristeza,
ve un poco de luz al final del túnel,
un nuevo amor,
una nueva oportunidad,
un nuevo camino,
pero dudando si lo debe tomar,
no es fácil,
no ahora,
pero muchacha de los ojos tristes,
nada es fácil,
toma el riesgo,
abre tus brazos,
abre tu corazón,
puede que esta vez si sea amor,
puede que esta vez el sueño se haga realidad,
date la oportunidad y recuerda,
siempre puedes volver a empezar.
Muchacha de los ojos tristes,
ilumina tu mirada,
te lo mereces,
pronto volverás a sonreir.
¡Corre! No mires atrás, al fin y al cabo ni te importa y nunca te ha de importar, tu camino está trazado, lo que dejaste atrás es cosa del pasado, responsabilidades disolutas, corazones rotos, son sombras que ni en tus sueños has de recordar.
Ni el aire es tan veloz para recorrer distancias sin contacto y destruir lo que deja a su paso, ni el agua va con tanta rapidez haciendo nuevos surcos, tu te elevas con las corrientes del viento y del mar y cruzas continentes, sin personas, sin vidas, sin anclas en la mar, justificándote, eso sí, pero con pretextos que solo tú llegarás a comprender.
Palabras vacías le soltaste a la pared, a oídos sordos que transmiten tus mensajes y yo solo atino a preguntar ¿Para qué? ¿Por qué? sin respuesta alguna me quedaré, pero no indagaré más por ella.
Huíste del error, del atropellamiento, de la insensibilidad, sobre todo de la insensibilidad, pero al huir de ella te volviste insensible, para una persona que se considera leal a sí misma, vaya que éste es un golpe a esa lealtad, un ataque lleno de contradicción.
Pero no te preocupes, grabaste tu nombre en el hielo, el sol lo derretirá y ese leve y bello recuerdo que dejaste, será muerto por la sal, la sal de tus errores, de ese desengaño que agarraste como bandera de libertad, como estandarte igualitario y humanista, pero con tanta tela tapando tus ojos, no viste que el pecado que has tratado de condenar ahora te está condenando, que ese dedo con el que has apuntado el error, no es mayor que los miles de dedos que apuntan tu nuevo error y en una última metáfora de desprecio que probablemente no merezcas con tanta severidad, recuerda que es muy fácil hablar, pero que la tierra que has soltado de tus fauces algún día tendrás que volverla a tragar.
¿Dónde estás?
Ojos rojos siguiéndome,
están en el espejo,
en mi cabeza,
no ven, duele, arden, queman,
son la manera de recordar el cansancio,
son la manera de recordar el adiós,
ese agujero en la tierra donde caíste,
ese agujero en el tiempo y espacio donde te perdiste.
¿Dónde estás?
La partida no ha calado,
no la he asimildado,
el dolor está en la incertidumbre,
en la incógnita,
¿qué ha sido de tu vida?
¿Dónde estás?
No he podido buscar,
porque no hay pista,
las ideas están en blanco,
el mundo no se ha detenido
y tal vez eso sea lo peor,
por el momento solo me queda mirar al cielo y preguntar
¿Dónde diablos estás?
¿Qué tengo que hacer?
¿Qué puedo hacer?
¿Decir adiós?
¿A quién?
¿A qué?
Por favor dime, ¿dónde estás?
Sin dinero en el bolsillo camina por la calle el hombre al que la vida le ha dejado de sonreir por un momento, por un largo momento.
Le pesan los zapatos, no puede caminar, siente las miradas cruzándole, sintiendo lástima por él, no se imagina como llegó ahi, no hay dolor, pero si una inmensa incomodidad, escuchó alguna vez decir que la felicidad no es para siempre, pero no esperaba que la infelicidad fuera indefinida.
El camino gris entre edificios grises, sin bancas para sentarse a pensar, sin un lugar donde pueda detenerse y solo volver a empezar, sin refugio, sin una canción en el corazón que lo lleve de la mano a una mejor sensación.
Pero siempre al final las cosas llegan a donde el destino las marcó y hoy el aire se siente raro, la atmósfera está densa y volteando al cielo, las nubes anuncian una lluvia, que caerá sobre su espalda, como una carga más, pero se dibuja en su faz una sonrisa, la lluvia es una buena señal, aunque sea milenaria, aunque dure 40 días y otras tantas noches, sabe que después de la tormenta viene la calma, el sol saldrá, no sabe cuando, pero tarde o temprano saldrá y él estará ahi para verlo, él estará ahi lo sabe y esperará, aunque sea una vida, pero no morirá, no sin ver nuevamente la luz del sol.

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