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Ni me me muevo hacia adelante, ni hay retrocesos, las cosas están igual aunque cambien, porque no hay cambios siginificativos.

¿Cómo cambiar?

¿Debo cambiar?

Hiciste bien en marcharte con otro,

no podía darte nada más en este momento,

con el corazón vacío y el alma perdida,

dificilmente podría darte eso que buscabas,

te deseo lo mejor,

porque te quiero,

porque te amo.

Y me hubiera gustado una oportunidad más,

pero así es la vida,

el agua no se puede detener con las manos,

el río sigue su cauce

y mañana la vida vuelve a girar.

Hiciste bien en marcharte con otro,

te mereces algo mejor que yo,

no sé si lo sea o no,

pero si sé que peor que yo ninguno,

cobarde, triste y cansado la mayor parte del tiempo,

mereces más amor aunque tengas todo el mio,

mereces más calor, que el de mi frío corazón,

esto lo sé porque te quiero,

porque te amo.

Un faro ilumina los ojos febriles de los que una vez tuvieron un amor,

hombre y mujer golpean con palabras el resto de su relación,

la sangre brota en sus almas cegadas por el odio momentaneo,

no ven que en esta vida hay una cosa que nunca valdrá la pena

y esa cosa es el dolor.

Corran libres por los campos,

vuelen felices en el viento,

amen las calles que pisan,

rompan esas cadenas negras,

pero nunca caigan en las garras de ese enemigo llamado dolor.

Y por último les recuerdo esto a todos los seres humanos,

que en la vida despreciar el amor es como despreciar buen vino,

que evitar alegrías es evitar las posibilidades de un futuro,

que no vale la pena sentarse a dejar que nuestra vida se empañe,

por ese dulce amargo llamado dolor.

 

Otras cenizas,

otros huesos,

más flores,

más rezos,

otra muerte a la cual sobrevivir,

otra muerte que nos carga su peso,

más frío,

más dolor,

pero vaya que aunque a la familia le cale en el corazón,

el alivio por el final de la agonía flota en el aire,

si es cierto que cuesta decir adiós,

pero hay que recordar que es un hasta luego

y que por más que queramos que la vida se detenga un segundo,

por más que queramos un minuto de luto,

este mundo no para

y detenerse sería solo una condena,

que nuestros muertos no quisieran vernos pagar.

Creo que los metros que nos separan en este momento, son un alivio para mi, el no tenerte cerca, el no ver tu cara, a veces me impide incluso pensar en ti, la distancia enfría la mente y el corazón y me hace caer en un efecto que duerme las sensasiones, duerme esta locura que me arrastra a ti, pero de la cual no estás enterada y por el momento parece que lo mejor es que así continue.

Los secretos mueren en la oscuridad, se pierden si no hay sol, tal cual las plantas que no pueden resistir los embates de una vida sin la luz solar, pero vaya si me estoy haciendo una idea, de que tu corazón está cerrado para mi, entonces la distancia alivia un poco este dolor que lentamente iba desangrándome, pero a día de hoy, no hay más sangre que corra al piso, la herida esta prácticamente cerrada y bueno, es lo mejor para mi, para ti lo mejor es que sigas tu vida y si algún día los caminos se vuelven a cruzar, el destino dirá que podemos hacer, por el momento, he decidido no hacer nada más, solo empezar a buscar un nuevo amor, en otro lugar, espero que esta vez si sea real.

Me apena ver como te sigo y te llamo,

como busco llamar tu atención y no lo consigo,

vaya que es de necios buscar un amor que no te pertenece,

pero es más ridículo no desistir cuando se ve que no habrá buen final,

lo malo es la esperanza cuando respondes un poco,

lo triste es ver que a veces lo intentas

y el dolor crece con el sueño.

Y es que no dejas de pretender,

no dejas de fingir que hay algo para dar,

te esfuerzas en ofrecer aunque sea un poco de ti,

puede ser que sea solo mi vana y pobre imaginación,

pero hay algo que me dice que es real,

que no es un oasis más en el desierto,

que si hay algo en tu corazón,

que si hay lugar para mi.

¿A caso lo que mi mente inventa es cierto?

¿Es cierto el reflejo que veo en el agua de la lluvia?

¿Esto que veo en tus ojos no es lástima, es amor?

Y la respuesta a todo esto es no,

tu estás lejos,

fuera de alcance,

en otro mundo,

en otra dimensión,

y que se mueran las esperanzas,

porque no, significa no.

La tierra te tiene ahora entre sus brazos,

yo vi el momento exacto en que te recibió,

le envidio porque al menos puede hacerlo,

no como yo que no te tocaré nunca más.

Pasan los minutos y aun no encuentro una explicación,

aun mi mente pesada no lo puede creer,

cómo es posible que no te pueda volver a ver,

que no pueda escucharte de nuevo,

que no vuelva a hablarte nunca más,

que ni siquiera un adiós puedas escuchar de mis labios,

porque no te despediste

y no es un reclamo,

no puedo reclamarte nada,

no ahora, ni nunca,

pero entiende mi dolor,

entiende mi conciencia que me mata por la distancia que pusimos en medio,

entiende que me mata el tiempo que nos alejamos,

si tan sólo pudiera haber dicho adiós,

si tan sólo viera tu sonrisa una vez más,

si tan solo…

Ángel de mi adolescendia,

te agradezco cada palabra, consejo, cuidado,

se que no tendré uno más,

pero no quiero sonar egoísta,

quiero imaginarte en el cielo,

vestida de blanco,

entre nubes y con Dios,

en un lugar mejor que esta tiera inhóspita,

en la que uno sufre y carga con todo,

como ahora cargo yo con tu ausencia.

Y me aterra ir a la cama esta noche

y eso será así por muchas noches más,

porque sé que tú de ese sueño nunca despertarás,

porque no es un sueño en verdad,

la realidad es otra,

pero no tengo el valor para reconocerla,

permiteme ser cobarde un tiempo más,

porque las cosas no debían ser así,

pero así son.

Y solo te pido un favor,

estés donde estés,

reza por mi, pide por mi alma

y el día en que yo de ese gran paso,

por favor, espero verte ahí,

y entonces ya no habrá que esperar más.

Nota del autor:

Quería que cuando escribiera mi entrada número 300 fuera diferente, ahora estoy viendo lo diferente que es, colgándome de una tragedia personal que en verdad no esperaba y en verdad no quería hacerlo, pero es que me invade la tristeza de haber tenido que decirle adiós a una amiga y que no haya podido darle nada, no en mucho tiempo y se que en verdad esto no es nada y que no aplaca mi conciencia, pero quedará marcado en algún lado lo mucho que te quiero Cynthia y espero que estés en la gloria de Dios y que descanses en paz.

Y se alejó dando pasos por la oscuridad, por ese pasillo tan angosto y oscuro que pocos nos atrevemos a caminar.

Se fue una tarde para no volver, a buscar su vida, a buscar su sueño, sin importar que le pudieran dar la espalda, pero con la satisfacción a cuestas de que lo vale, de que probablemente no tenga respuestas a lo busca en los próximos días o meses, pero segura de que lo que encontrará será algo más cercano a la felicidad y que a esto que dejó de ninguna manera se le puede ver una atisbo de esa tan ansiada alegría.

¿Qué si hubo quién la tachó y la denigró? Pobre de esa persona sin escrúpulos encadenada a su trabajo que no sabe distinguir una persona de un número, que no sabe las repercusiones que su carácter pueden provocar, que en un futuro cuando vea que no tiene nada y que un superior le trate igual, entonces caerá en cuenta o al menos eso espero yo, que vi esa partida y que me duele en el corazón, pero que a la vez me alegra que aquella chica dejó este agujero para buscar su sueño.

¿Quiéres hacer algo?

No hagas nada.

Estás mejor así.

Evita arruinar tu futuro y el mio.

Da un paso atrás y lárgate.

Gracias.

¿Dueño de mi vida?

Vaya que sueño más tentador.

Mi vida no me pertenece,

parece que nunca ha sido así,

mis decisiones, mis sueños, mis deseos,

todas esas cosas que pasan por mi mente,

también tienen que pasar por un radar,

el radar de la tiranía impuesta,

de los dictadores que creen que mi vida, mi alma les pertenece,

ignorando cualquier acto de individualidad,

dándole la espalda a todo lo que tenga que pensar o decir,

a todo lo que si quiera pueda desear.

¡Quiero mi vida de vuelta!

¡Quiero saber que se siente!

¡Quiero ser yo por una vez en mi vida!

Un día más de control creo que no lo podría soportar,

estas cadenas pesan mucho más que una soga al cuello,

harto, cansado,

¿Dónde quedó mi libertad?

Una carga eléctrica recorre mi espalda,

imantados sueños recorren mi cerebro,

siempre los cambios, siempre a peor,

siempre el dolor, siempre creció.

 

Sin planes, sin ruta fija,

¿Para qué? ¿Para qué?

Con empeñados dictadores,

que destrozan todo lo que causa gozo a los demás,

siempre por el gusto de renegar,

de llevar la contra,

de incluso en la mezquinidad, siempre ganar.

 

¡Aparténse de mi demonios de los sueños!

Que soñar no quiero,

que quiero la realidad,

pero quiero una realidad bella,

una que se asemeje al buen soñar.

Estoy encerrado en un cuarto oscuro y sin ventanas, con el cansino devenir de un tiempo que no puedo contar, que no conozco, no se si llevo días, semanas o años aquí, solo se que no recuerdo la última vez que el aire natural rozó mis mejillas y tampoco tengo memoria de los rayos del sol tocando mi piel.

He cavado distancias inimaginables, que con mucho esfuerzo solo me permiten regresar a ese cuarto oscuro, los agujeros no llegan a ninguna parte, probablemente hay un millón de cuartos oscuros y cada túnel que hago me lleva a uno más.

Mis ojos han perdido su funcionalidad, no hay nada que ver, no veo ni la palma de mi mano, no se que ocurre, ya no lo quiero saber, solo quiero saber cuando va a terminar, ya solo me importa que esto acabe y que nunca más vuelva yo a conocer la oscuridad.

Camina lento por la ciudad, con la confianza que le da la vida, con el escudo que se ha creado por el cielo, la luna y aquel cometa que pasó hace mil años.

No tiene nada que decirle a la gente, solo observa, ve el aparador, ve la gente en las plazas y les juzga, con el poder de un un gran juez celestial, con sus alas invisibles y la balanza colgando de su brazo izquierdo, no es un ángel ni un demonio, es Él y así se le ha conocido por todas las generaciones.

Camina por Buenos Aires, por Vancouver, por Dallas, por México D.F, por Guadalajara, con sus ojos señaladores como el sol, con su resplandor cegador e invisible, no querrás perder ese brillo, más nunca le querrás ver.

Recostado en su pendulo, funciona como un reloj austral, de maquinaria sofisticada y en ese segundo, en ese instante, ahi estará Él, con la luz del vacío del Universo y le escucharás y amarás su voz, comerás sus palabras y besarás su túnica, pero nada de lo que hagas le hará cambiar de opinión, su efecto castigador te dará lo que mereces y ¿qué te mereces? Él seguramente, lo sabrá.

Dar muerte a la muerte es de moribundos deseo,

porque muerta estando la muerte a los moribundo no podrá matar,

pero ni vivos ni muertos han podido a la muerte matar,

porque siempre en el camino se han de quedar,

la muerte les mata primero y a esa no pueden contestar.

No puede sostener su mirada en el espejo,

no puede creer ni en su sombra,

es un hombre perdido en la oscuridad,

es un hombre cargado de soledad,

ha dejado sus mejores años en la alfombra,

no le queda nada en la actualidad,

se irá de este mundo para siempre,

nadie le ama y no tiene a quien amar.

¿Qué dijiste?

¿Lo recuerdas?

¿Qué dijiste?

Piensa, piensa, piensa.

¿Qué dijiste?

¡Piensa otra vez!

¿Qué dijiste?

No te importa.

No lo sabes.

No lo quieres saber.

Aún así, sin medir tus palabras, el daño esta hecho, el giro se dio, la vida cambia, el corazón sangró, con unas cuantas letras saliendo de tus labios azules, desgarrando como un puñal, la carne y los huesos, la mente, desgarrando el amor.

¿Qué dijiste?

¿Ahora lo recuerdas?

Irreparable, que más da.

Y vuelve ese ruido,

empieza de nuevo

y lo cubro con un ruido más,

mis orejas van a estallar

mi cabeza les acompañará,

¿es necesario tanto ruido?

¿es necesario molestar tanto a los demás?

Esa podadora esta probando los límites de mi paciencia, por más piscópata que parezca, me dan demasiadas ganas de tomarla y matar con ella al jardinero, que lleva por Dios santo, más de dos horas podando un jardín trasero.

On… music louder…

Off… i jus’t cant lower de music sound…

Es una guerra de contaminación auditiva, ganará la que logré destrozar mis oidos, no así mi paciencia, la cual ya está más que muerta.

Esta noche la vida es digna de acrobacias,

no puedo borrar la sonrisa escrita en mi cara

y cada vez que me entristezco siento una vibra rara,

una alegría colgada de la palabra gracias.