La vida sin más


Nadie me presentó el mes de mayo,

nadie me dijo que debía haber comprado una cobija,

porque mayo es más frío que abril.

Este frío me hiela los huesos,

me distrae un poco,

en eso sirve para llenar ese vacío que me dejó tu partida.

Ya no soy yo,

soy alguien en tercera persona,

del que puedo hablar como de un extraño,

pues ya no me reconozco en el espejo,

el joven famélico que vi reflejado,

era una mala copia del que siempre quise ser.

Y eso todo por ti,

un amor extraño,

que nunca supo que yo le amaba,

que nunca se enteró que yo le seguía

y ahora reclamo porque no dio la vuelta

y me dijo

“Estoy aquí,

te he estado esperando,

hazme tuya, amor”

nunca se volvió tu cara,

nunca se abrieron tus labios para decir esas palabras.

Y ahora me quedé cerca del teléfono,

esperando esa llamada que nunca llegó,

adivinando donde estarías,

imaginando que pensabas en mi,

sabiendo que no pensaste en mi ni una sola vez del día,

maldiciendo mi destino,

¿Es acaso esto lo que me merezco?

No tengo una respuesta clara,

mi mente me dice que sí,

que por estúpido,

soñando con inalcanzables,

mi corazón me dice que no,

que te merezco a ti.

La vida no son merecimientos,

no son sueños,

no son ideales,

no es nada,

más que la puta y plana vida,

sin adornos y sin nada,

la vida sin más.

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Autor: hectorimbo

Buena pregunta

4 comentarios en “La vida sin más”

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