Reflexión de fin de año


Comienza diciembre, comienzan las quejas para este 2013. Ha sido un año con algunas cosas buenas, lo debiera de aceptar, no puede ser todo malo, todo negro, la vida se la pasa caminando en tonos de grises de lo claro a lo obscuro. Pero este año no ha sido de los mejores de los 26 que he tenido que completar. Hubo momentos que desgarraron mi corazón, personas que utilizaron su gran poder para hacerme sentir chiquito, dolido, abandonado, despreciado. El amor, ese continuó por derroteros inexistentes, solo en mi cabeza, solo en mi anhelo, necesitando de esa persona especial, que si existe (tampoco estoy tan loco) pero que no existe para mi, por mi, existe para el mundo y aunque tiene cabida para una amistad entrañable, yo le quiero amar, no ser su amigo. Los amigos han reclamado sus propios espacios, se han alejado unos y mi estupidez ha alejado a otros, la vida no podría ser más imperfecta. Además, la mayor parte del tiempo la vivo alrededor de mi trabajo, guiándome por él, debiéndome a él, todo gira a su alrededor, mis rabias, mis locuras, mis humores se transforman por la gran cantidad de trabajo que tengo, porque es lo que tengo que hacer y tristemente no lo que quiero hacer, porque me reclama cada vez más tiempo y cada vez me estoy convirtiendo más en mi trabajo, en esa persona odiosa que nadie respeta y muchos temen. Soy cada vez un ser más amargado e insensible, he perdido la alegría, la obligación me lleva a cuestas, el amor se me escapa entre los dedos y aunque vivo por la persona que amo, está muy lejos de darse cuenta de lo mismo, incluso últimamente se ha comportado un poco distante. Necesito amor, necesito gritar, necesito reír, necesito llorar, pero llorar porque lo siento, no porque me orillan las circunstancias, necesito respirar, necesito correr, alejarme y empezar a vivir de lo que soy y quiero hacer, no de lo que hago y lo que tengo que hacer, necesito deberme a mi mismo y a las cosas que amo, no a lo que el mundo me impone, por lo que estoy seguro que este 2013 se ha convertido en una cárcel, estoy encerrado en el dolor y en la intranquilidad de ya no saber ni quien soy, ni porque soy, me duermo y despierto en el ciclo del ser automático, de no pensar, de no respirar, de hacer, hacer, hacer de no dejar pensar, de vivir como robot, no como una persona, este 2013 me ha alejado de lo que quiero y de lo que me gusta, me ha convertido en lo que no quiero ser y me da una rabia con la que no puedo luchar. Y 2013, me has dado alegrías, algunas que guardaré en mi corazón por siempre, pero ya acábate, no me mates más, porque a los únicos lugares que me ha acercado este año es a la locura y la muerte y ya no puedo más, un año más como este ni mi corazón, ni mi alma lo soportarán. Acábate 2013.

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Autor: hectorimbo

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