Noche de febrero del 2019


Sigo buscando en la distancia,

porque lo cercano no se me da,

se me da la negación,

se me da correr,

si no se concreta, seguramente no dolerá

y si no lo enfrento, no llegará el final.

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Pero Tú no…


Un millón de caras hermosas,

un millón de sonrisas,

un millón de talentos,

un millón de chicos lindos que son graciosos también,

todos pidiendo atención,

todos necesitándola,

así es la vida ahora,

buscando validación todo el tiempo,

pero !Ay de mi que se me ocurra dárselas!

Porque no es la mía la que buscan,

porque no soy tan inteligente,

no soy tan gracioso,

no soy tan lindo,

no soy tan talentoso,

la respuesta siempre es la misma:

Sí, pero de ti no,

NO, TÚ NO.

Pero tú no…

¡Qué mal! ¿Verdad?


El pasado no se borra,

ni con el mejor jabón, ni con cloro, ni con sosa caustica,

las cosas siguen ahí, colgadas, como fotos,

como sombras de las cosas que fueron y ya nos toca discernir,

entre las que aún son,

las que aún pueden ser

y las que nunca fueron, ni serán.

Pero a veces si olvido,

olvido por descuido, no por propósito,

le echo un poco de corrector a aquel recuerdo,

tiro un poco de solvente en aquel otro

y como magia, se van.

Pero en algunas cosas no puedo

y vuelvo a ver las cosas viejas que escribí y nunca borré

y otra vez a llorar por un error viejo,

por una tontería,

por un error tonto,

¿quién me manda?

¿El culpable?

Yo señor juez,

mándeme al calabozo por abrir viejas heridas,

mándeme al infierno por tonto,

por ser un triste historiador de tragedias

y bueno, ni historiador siquiera,

porque de la historia se aprende,

supuestamente de los errores se aprende

y yo no he aprendido nada.

¡Qué mal! ¿Verdad?

No eres tú


Creo que no puedo estar más confundido,

¿por qué me hablas y me buscas?

he sido bueno contigo lo se,

pero lo nuestro no puede ser,

tu ya tienes algo

y yo no puedo ser tan estúpido,

no debo, no puedo creer que cambies,

que tus convicciones sean otras,

que vayas a cambiar de parecer,

si lo haces por mi, tal vez en un futuro lo harás conmigo,

pero es lo que percibo,

soy estúpido,

la clara necesidad que tengo de cariño me hace sentir que cualquier persona amable conmigo es un potencial candidato a mi corazón

y ahora me da miedo preguntar,

me da miedo creer,

me da miedo pensar en intenciones,

porque si resulta que está todo en mi cabeza una vez más,

el que se va a dañar es este tonto corazón,

así que lo mejor es ponerle sus protecciones de nuevo

y olvidar esta ternura,

hasta que llegue alguien de verdad

y solo Dios sabe cuando eso habrá de pasar.

Pero una cosa si sé,

no eres tú.

No voy a cambiar…


Apenas voy curando las heridas de mis pasados errores y aquí estoy otra vez,

atontado por un desconocido,

enamorándome en la oscuridad,

de detalles,

de frases,

de hechos sin comprobar.

Creo que hay cosas que en la vida van a ir cambiando,

el clima,

la marea,

los sueños,

pero mi estupidez será eterna,

mi corazón soñador seguirá aún después de mi muerte buscando sin encontrar,

perdido en desamores,

recogiendo sus pedazos en la arena y en el mar,

por los cuatro puntos cardinales,

maldiciéndome de a poco,

porque nunca me supe quedar en paz,

porque cada palabra amable,

cada caricia,

cada gesto

e hipotecaba mi amor al peor postor.

No voy a cambiar,

lo mejor sería resignarme,

reír cuando toque,

soñar lo que haga falta

y siempre tener a la mano los pañuelos,

porque con esa cabecita soñadora,

las lágrimas seguirán brotando como manantial.