Conversación psiquiátrica


-¿Cuándo fue la última vez que pensó en suicidarse?

-El día de ayer Doctor, justo por la noche.

-¿Qué lo motivo en esta ocasión?

-No sé si fue otro sueño, la realidad o una simple alucinación. Mi padre me presionaba de nuevo, justo como en los viejos tiempos.

-¿Recuerda que su padre está muerto?

-Si lo recuerdo Doctor, pero parecía tan real, me pedía cosas de nuevo, no ser un marica, actuar como el siempre me pidió que lo hiciera.

-¿Por qué le motivo eso al suicidio?

-¡Vamos Doctor! Esa es una fácil para usted, yo le maté y vuelve de la tumba a reclamarme mis comportamientos como lo hizo en vida, si por eso le maté, para no escucharle, para que no me pidiera nada más y vuelve de ultratumba a hacerlo, no me pareció poco.

-¿Así que ya recuerda que usted le mató?

-Siempre lo sospeche, es más lo sabía a ciencia cierta, pero él ayer tuvo hasta la amabilidad de recordarme eso, por eso mismo me reclamó la vida, dijo que él me la dio, que yo no tenía derecho a quitársela.

-Este episodio parece haberle causado gran impacto, lo dejaré descansar y con unos medicamentos para que se sobreponga a él.

-Podré sobreponerme e incluso, podré olvidarle por un momento, pero siempre está ahí, siempre estará en mi mente, usted sabe que esta no borra nada y una chispa bastará para desencadernarlo y en esa ocasión no sé si podré determe.

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No puedo seguir adelante


-No puedo hacerlo

-Sí puedes

-Ya no tengo fuerzas

-Sí que las tienes

-Pero no para comenzar de nuevo

-Iniciar otra vez no es fácil, pero siempre es un reto, una oportunidad, que cuando se alcanza da sólo satisfacción

-No me importa, no puedo

-Sí puedes

-Tú que vas a saber, no sabes en que posición estoy

-He estado ahí y en peores lugares y situaciones

-Pero no es lo mismo, no eres yo

-Lo he sido y lo seguiré siendo por un tiempo

-Olvídalo, no puedo seguir adelante

-No puedo olvidarlo, no hay otra dirección y para tu información eres un ser humano y tu condición te lo permite, te deja sacar fuerzas donde no hay, persistir en causas perdidas, convertir pesadillas en sueños e incluso lo contrario

Caras lindas


-¿Te has enamorado de una cara?

-…

-¡Vamos linda, responde, no seas tímida!

-No te conozco, como he de responderle a un extraño una pregunta tan absurda.

-Me llamo José, si lo sé, es un nombre común como la misma tierra pero así me llamo y con esto paso dejar de ser un desconocido.

-El que te llames José no te quita lo desconocido, no lo absurdo a tu pregunta.

-Vamos, un nombre, eso es algo y la pregunta no es absurda para nada, es sencilla, ¿te has enamorado de una cara?

-Espero que si te contesto me dejarás en paz pronto.

-Esa es una posibilidad, sí.

-Bueno, “José”, sí, me he enamorado de una cara, va con el paquete de la persona de la que te enamoras.

-¿Con el paquete? Vaya, que termino para llamar al amor, pero lo entiendo, ¿qué harías tu en mi situación?

-Empiezas a ser molesto, pero dime, ¿cuál es tu situación?

-Disculpa chica, lo último que quiero es molestarte, pero pareces inteligente y que pudieras ayudarme.

-Ya que termines de adularme me puedes hablar de tu situación si gustas.

-Disculpa, es que me perdí en tu radiante cara y es lo que te iba a decir, me enamoré de tu cara, pero desde hace 2 semanas, esoy enamorado de cientos de caras más, cada razgo, cada detalle, cada par de ojos grandes, verdes, negros, rasgados y con una luz que me llevan a nadar en el amor, por esas caras, tantas que hay, tantas a las que puedo amar y no se qué hacer. ¿Dime qué puedo hacer?

-¿Quieres mi sincera opinión?

-Sí, por favor

-Elige una, grábatela, sueñala, ponle nombre, dile que la amas, dale un beso y déjame en paz.

-¿Y qué si te elijo a ti?

-Te tiro gas pimienta

-Eligiré otra, pero gracias por el consejo.

-De nada.

Insostenible


-¡Creo que esto se ha convertido en una situación insostenible!

-No creo que sea para tanto

-¿Sabes lo qué significa insostenible?

-Que ya no puede ser sostenido, algo así, te puedo traer un diccionario, no encuentro otra manera de explicartelo.

-¿Estás hablando en serio?

-No, obviamente.

-¿Entonces estas viendo en esta situación lo mismo que yo?

-Depende, últimamente me esta fallando la vista.

-¡No seas ridículo! Debes matarle o renunciar.

-No puedo, la conciencia me quema el estómago.

-Eso si que es insostenible.

¿Lo conoces?


Capítulo I

-Muy bien, gracias por su tiempo, Licenciado, ¿me podría hacer de favor solamente de contestar unas preguntas sobre el sujeto por el cuál le hemos citado?

-¡Claro Señor Juez!, dejando de lado el hecho de que me hayan traido a la fuerza y en contra de mi voluntad, pues supongo que para eso estoy aquí.

-¡Oh es usted muy amable! Y no se fije en las formas, sino en el hecho de lo valiosa que es su cooperación para este caso, lo que necesito saber, es ¿cómo y cuando conoció al sospechoso de este caso?

-Muy bien, iré sin rodeos, conocí a este joven a inicios de septiembre, en una pequeña sala de entrevistas para un empleo, el empleo era de oficinista gris contestando teléfonos, entablamos una pequeña conversación en la cual me mencionaba que acaba de llegar a la ciudad, que vivía un poco lejos del lugar donde la entrevista tomaba lugar y que estaba un poco molesto por el dinero que tenía que pagar por el transporte público, así que mi colaboración con él terminó en el momento que le recomendé algunos lugares para encontrar un sistema pre-pagado, a mitad de precio.

-¿Eso es lo único?

-No, pero aunque seguimos ese día en contacto, más bien siguiendo el curso de la entrevista, no volvimos a hablar.

-¿Me puede decir que pasó entonces después de esa conversación?

-Oh sí, claro, pasamos guíados por nuestra entrevistadora a un pequeño cuarto, en el cual firmamos una propuesta de trabajo e hicimos algunas pruebas, como un anti-doping entre otras cosas, al salir del cuarto, cada quién fue por su rumbo.

-¿Es lo único que recuerda?

-No a decir verdad algo más llega a mi mente, creo recordar también que me mencionó que estaba en una sala de billar, cuando recibió la llamada para el trabajo.

-¿En qué sala? ¿Es esto relevante?

-Disculpeme, no conozco todas las salas de billar en la ciudad y solo a usted le corresponde juzgar si es relevante, después de todo usted es el Juez.

-Entiendo, ¿alguna vez se volvieron a ver?

-Nunca.

Capítulo II

-¡Bueno! Está llamando al teléfono del departamento policíaco de la ciudad, ¿En qué puedo ayudarle el día de hoy?

-Señorita, no le voy a decir quien soy ni darle ningún dato sobre mi, pero creo que tengo información relevante sobre el caso ese tan sonado en los periódicos y tengo miedo de salir de mi casa y contarlo, quiero seguir en anonimato pero aun así dar a conocer todo lo que sé.

-Muy bien, permítame iniciar la grabadora para que haya registro de su declaración, ¿esta bien?

-Sí, haga lo que considere correcto.

-Muy bien, ya está, díganos esa información que tiene sobre el caso.

-No sé donde empezar, yo coincidí con este sujeto en un entrenamiento para un trabajo, el entrenamiento fue bastante regular a decir verdad, pero puedo darles varias características sobre este joven. Él llegó varias veces tarde al trabajo, llegaba cansado y se dormía muchas veces durante el entrenamiento, al parecer tenía muchas ocupaciones en las noches, argumenteba vivir en una colonia conocida cerca de la nueva locación de trabajo y también decía que estudiaba, pero era difícil comprobarlo. El muchacho parecía siempre agotado y al parecer le costaba mucho retener información.

-¿Algo más que nos pueda decir sobre él, características personales, rasgos distintivos?

-Sí, mire era de fuera de la ciudad sin lugar a dudas, tenía un marcado acento sureño, era de piel morena y ojos grandes, pelo negro también, no muy alto a decir verdad y era más contemplativo que participiativo en las conversaciones, estuvo todo el entrenamiento conmigo.

-¡Gracias señor, su ayuda ha sido muy valiosa! Solo una pregunta más, ¿después de ese entrenamiento lo volvió a ver alguna vez?

-No, nunca.

Capítulo III (y último)

-¡Buenas Noches! Disculpe las molestias, soy el oficial de la policía al mando de la investigación del caso que sale en las noticias todos los días, tengo entendido señor que usted ha tenido algun tipo de contacto con el principal sospechoso de este caso y quisiera que me dejara entrar a su casa para hacerle unas preguntas.

-¡Pero señor oficial, son las 2 de la mañana! ¡Que momento más inoportuno! Creo que no tengo opción, pase, pregúnteme lo que guste y que sea rápido.

-¡Gracias señor, su cooperación es valiosísima! Iré al grano para que pueda irme lo más pronto de su casa. ¿Puede decirme todo lo que sabe sobre el sujeto de nuestra investigación?

 -Sí, lo haré rápido, es un joven del sur, entre 18 a 20 años, lo conocí en el trabajo, es tímido, pero divertido, me mencionó que le gustaba patinar en hielo y también parecía pasar por algunos pequeños problemas económicos, creo que me mencionó que vino a estad ciudad sin el total acuerdo con sus padres, no conocía bien la ciudad, pero vaya que parecía tener bastante vida social, puedo decir que es agradable, me cayó muy bien en el momento que traté con él, me sorprende que sea sospechoso de un caso así.

-Vaya, su información nos sería de mayor ayuda si nos puede decir si lo ha vuelto a ver después del trabajo.

-Lo siento, no lo he vuelto a ver nunca.

Nota del autor:

Lo prometido es deuda, aquí está un escrito para un joven amigo, sin dar pistas del nombre y de una manera poco convencional.

Delirium


-¿Qué es lo que se ve en las retorcidas figuras del caleidoscopio?

-Se ven colores, colores que mutan con la frecuencia de la luz y el movimiento, colores que se encajan en los rincones y que se pierden con la facilidad con que han aparecido, pero no son más que colores, eso, colores, nada más.

-¿Dónde quedan las figuras?

-No hay figuras, esas hacen un click dentro de la mente, esa misma mente que algún científico aleman dijo alguna vez que no era lo mismo que el cerebro, el cerebro funciona, maneja funciones vitales, incluso pensar si gustas, pero no lo es todo, no es lo único que hay, ¿lo crees?

-No importa lo que creo, no importa de verdad, otro podría decirse científico, dijo que el hombre responde con más facilidad a los impulsos sexuales, los cuales nada tienen que ver con los colores, no así con las texturas, sensaciones y olores, que son cosas más comunes en los cerebros humanos, o en la mente como se menciona en el párrafo anterior.

-Nada se puede probar, puede abrir cientos de cerebros, incluso comerlos y nada de nada, como aquel loco en un pabellón psiquiatrico inglés que comía animales que a la vez consumían otros, para solamente comer vidas y tener así más vitalidad, ¿qué de todo esto es cierto? ¿qué es mentira? ¿por qué escribo cosas de las que no sé y de las que nunca sabre nada? ¿dónde estoy? ¿qué tan cierta es la relación del tiempo y del espacio?

-No hables por hablar, eso no habla bien de ti.

-¿Quién quiere hablar bien de mi?

-El hablar pomposamente de lo que no se conoce no te hace parecer más inteligente.

-No quiero parecer más inteligente, pero si no escribo algo exploto, hay una bomba en mi cerebro y otra junto a mi corazón, cuando estallen será el fin del mundo, el apocalipsis.

-¿Ahora te crees profeta?

-No, me creo un Dios.

-Y yo se que estás loco.

-¡Qué deducción tan interesante! El que tiene la camisa de fuerza eres tú.

-Yo sólo se, que puedes disfrutar de media hora en el cielo antes que el diablo sepa que has muerto.

-Y lo sabrá, sin duda alguna, lo sabrá.

Nota del autor.

  • Hola personas que pueden estar en el mundo exterior, solo quiero hacer la mención de que me gustó esa frase de “antes que el diablo sepa que has muerto”, la saqué de la películoa homónima con buenos actores, se las recomiendo, más no sé y lo dudo que tenga bases teológicas, pero sería un gran castigo, disfrutar de la gloria media hora, para sufrir de lo que te perdiste por toda la eternidad, meditenla antes de hacer cualquier pecado.

Porque aún me duele


-¿Olvidarás lo que hice mal?

-No

-¿Por qué no lo olvidas, por qué no lo dejas pasar y ya?

-Porque no

-¡Tú dijiste que me habías perdonado!

-Te perdono el daño que has hecho con esa acción, para dejarte libre, pero no lo olvido.

-¡Diablos deja de comportarte como un maldito y estúpido adolescente y déjalo ya!

-No

-¿Por qué, por qué simplemente no lo olvidas?

-Porque me dolió, no lo olvido, porque aún me duele y no sé cuando me dejará de doler.

-Ya veo, ¡Jódete!