Temor a México


Escribir desde la rabia,

escribir desde la impotencia.

Llorar por que pasan estas cosas,

¿qué somos?

¿unas bestias?

¿En qué se ha convertido este país?

¿Por qué las autoridades no hacen nada?

Estamos cansados,

estamos asustados,

estamos tristes,

estamos solos

y si este país sigue ese rumbo,

pronto estaremos muertos.

No lo deseo,

lo temo.

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P.


¿Qué hacer cuando dos mundos convergen en tu mente? ¿Dos realidades? Tu realidad, mi realidad más bien y la realidad de allá afuera, la de este mundo que me llena de rabia y de terror.

¿Por qué sigo sin entender? ¿Por qué no conozco ni ordeno mis prioridades? ¿Por qué tantas estupideces me siguen importando tanto?

Hoy encuentran a un chico muerto, una vida más que se extinguió sin oportunidad alguna, los medios haciendo lo suyo, las autoridades no haciendo nada. Se me parte el corazón con testimonios ¿y no hay un por qué? Nunca habrá un porqué.

Pasó con P., ustedes no lo conocen, no salió en las noticias. Era un chico bueno, precioso, lleno de vida. Un día un cobarde lo asesinó, nunca hubo una respuesta, las autoridades no encontraron razones, no encontraron quién lo hizo. P. fue uno de los pocos que me pidieran que le escribiera algo y lo hice acá en este blog viejito e inútil y también le escribí una despedida que nunca leyó, al menos no en esta vida. Van a ser 4 años, 4 años sin respuestas, con dolor.

Y ahora todo me lo recuerda, ahora que estoy en una encrucijada de mi vida y a lo mejor P. me pudiera haber ayudado un poco y no está aquí para hacerlo. Egoísta soy porque se lo arrebataron a tantas personas y lo recuerdo porque hoy me hace falta a mí.

La fragilidad de una vida, la poca importancia de una autoridad, la cobardía de un acto de asesinato.

No entiendo, no puedo entender, me lleno de lágrimas e impotencia. Como me gustaría que no hubiera pasado y me lleno de tristeza al entender que probablemente mañana me puede tocar a mí, a tí, a otro César, a otro P., a mi hermana, a alguien que tu amas profundamente y que una vez no pasará nada, una estadística, un montón de conclusiones idiotas, unos medios irresponsables, un dolor profundo.

En serio no dejen de despedirse con amor de todos estos días, podría ser la última vez.

Sin conciencia


¿Con cuánta sangre están dispuestos a mancharse las manos?

¿Cuántos muertos más en su conciencia?

¿A caso tienen conciencia?

¿A qué amo sirven?

¿No se han cansado de esta guerra?

¿No se han cansado de tanto asesinado?

Estamos cansados,

molestos,

defraudados

y parece que una vez más nos van a pasar por encima.

Ustedes no tienen conciencia,

nosotros tendremos memoria.