Lo malo


Lo malo de dormir es tenemos que despertar,

un mal común al momento del soñar.

Lo malo de empezar a correr es que no puedes hacerlo por siempre,

inevitablemente te fallaran las piernas,

te faltará el aire

y tienes que parar,

enfrentar al demonio que te sigue detrás.

Lo malo de enamorarse es que a veces no llega a ser “amor del bueno”,

se pierde el interés,

no se encuentran lugares comunes

y algún día los caminos se habrán de separar

y te podrás rasgar las vestiduras y llorar mucho tiempo,

pero cuando se cure tu corazón,

se que entenderás

y la decisión parecerá buena.

Lo malo de planear es que la vida a veces es envidiosa

y lo que puedes hacer hoy no te dejará hacerlo mañana,

el futuro es un camino sinuoso y molesto

y a veces interpone muchas trabas en tu camino

y los planes se caen al suelo y se estrellan cual bolas de cristal.

Lo malo de los besos es que los que más duelen no se borran,

los que más gustaron no se repiten,

los que más urgen no llegan

y los que pueden salvarte están muy lejos.

Ahora debería decir algo bueno,

pero lo malo es que no se me ocurre.

Eternamente solo


Dicen que soy buen partido

y probablemente lo soy.

No soy terriblemente guapo,

pero realmente no soy lo que se puede considerar demasiado feo,

soy gordo,

pero eso se puede arreglar.

Estoy en una buena posición social,

no tengo vicios,

no tengo deudas,

no soy desordenado,

tal vez un poco aburrido.

Los que me conocen me consideran en general amable,

gracioso,

una buena persona

y aunque yo se que no siempre soy bueno,

los gestos nobles se me dan de vez en cuando.

¿Y por qué sigo solo?

¿Por qué tengo que ir solo al cine o a comer o rezar incluso?

¿Tengo lo que me merezco?

¿A poco no merezco aunque sea un poco más?

Tal vez no un alma gemela,

probablemente ni existen,

pero si alguien para no pasar solo la eternidad.

Creo que esto es como los deportes,

no es de merecimientos,

consigues el resultado o te quedas solo por la eternidad.

No se si es mi destino,

pero por casi treinta años si es mi camino,

mi cruz

y mi marca.

Agotado


Hay días en que es muy cansado seguir,

respirar se convierte en una actividad muy pesada de realizar,

ya no es el automatismo de antes.

Los dedos pesan al teclear estas letras,

porque estando en la sima no hay mucha luz

y cuando llega esa llama,

suele ser siempre artificial.

Me encierro y quiero salir,

estoy afuera y no encuentro nada que hacer,

entonces me vuelvo a encerrar.

La música mi salvavidas.

Este libro me está matando.

Y de menos encontré la manera de hacerme reír.

Este abril está siendo más difícil que marzo,

el mundo es más difícil que ayer

y hoy ya no puedo hacer nada,

me agoté.

Tu amor


Tu amor como las nubes, 

inalcanzable,

se esfuman en un abrir y cerrar de ojos.

Tu amor como la marea,

viene y se va,

a veces con paz,

otras ocasiones con furia.

Tu amor como las estaciones,

de la felicidad de la primavera pasa a la calidez del verano,

se vuelve complicado como el otoño

y termina por volverse frío como el invierno.

Tu amor es muchas cosas a la vez,

la única que me importa es que sea mío

y nunca lo es.

¿Debo seguir?


Hoy le vi

y me volvió a decepcionar,

me volvió a abandonar.

Yo soy un tonto,

le pongo mi cabeza en bandeja de plata,

le digo: “tómala”.

Y la toma y toma mi corazón también

y los olvida en la mesa de la entrada.

Hoy de menos tuve una pequeña venganza,

la venganza es buena en primavera.

Me dijo que no,

que no iba a ir conmigo,

que no me iba a acompañar,

que tenía otro “compromiso”

y aunque iba vagando solo por mi ciudad,

quebrándome la cabeza y preguntándome

¿Por qué sigo?

¿Por qué insisto?

¿Por que soy tan “menso” cómo ella misma me llama a veces?

Y sale el destino a mi defensa,

le cancelaron el compromiso

y yo en mi dignidad le dije que ya no necesitaba su compañía,

la venganza es buena en primavera.

¿Debo seguir?

No sé que hacer


Y llegó algo que yo creía improbable,

me volvió a escribir,

me volvió a buscar,

no en persona,

en unos textos cortos y casi impersonales.

Y eso prueba lo idiota que estoy,

ávido de algo,

ávido de sentir,

corrí a contestar

y dejé de ser lo que había sido los últimos días,

que fui seco y obstinado,

volví a escribir con elocuencia y detalle,

volví a preguntar ¿Cómo estás?

Parece insignificante,

pero para un solitario como yo esto es una tormenta que me nubla razón,

precisamente en un sábado como hoy en el que nadie ha recordado que vivo y respiro

y nadie me ha invitado a salir ni a tomar el sol,

en un día como hoy,

que mis planes serán tomar café, ir al cine, comer y tomar unas fotos,

todas estas actividades con la única compañía que mi sombra puede proporcionar,

con esta soledad que me quiere matar

o que es celosa y no me permite encontrar compañía,

en esos momentos me vuelve a escribir

y no sé que hacer.

Con su recuerdo,

con su pequeña y aún breve intervención,

con mi necesidad,

con mi locura,

con mi depresión,

con mi soledad,

no sé que hacer.

y…


Primer día de silencio total,

primer día de recoger los escombros después de la tormenta.

Creo que ya se dio cuenta de mi tristeza o de mi orgullo

y no se que es lo que piensa,

pero si piensa que no vale la pena para buscarme de nuevo.

¿Y cómo estoy yo?

Destrozado,

yo sé que fui quién dio el paso al costado,

yo sé que yo fui el que me sentí defraudado,

pero olvidar la ternura,

olvidar los besos,

olvidar su piel en un día,

vaya si no estoy hecho de piedra

y está vez duele más,

porque era el primer amor en años

y que me haya calado en tan poco tiempo

y que en poco tiempo se haya esfumado,

no se que sea,

locura,

estupidez,

pero es consecuente con mi normativa soledad.

Y veo sus fotos

y escucho tangos dolorosos

y me pierdo en mi rincón

y no deja de doler

y no sé si tomé la decisión correcta

y, y, y…