Instrucciones de uso


Cuando se nos ocurra,

ya sea por bondad, amor o estupidez,

eso de andar compartiendo el corazón,

tenemos que ser un poquito más cuidadosos.

Les recomiendo compartirlo con las instrucciones de uso,

cada cuando hay que regarlo y sacarlo a pasear,

cuando acicalarlo y cuando ilusionarlo,

como manejarlo

y que es un objeto no diseñado para jugar con él.

También es bueno ofrecerlo con las políticas de devolución,

porque no necesariamente es para siempre,

una de las políticas más importante es no regresarlo abollado o maltratado,

de preferencia regresarlo en una pieza,

porque pasa que nos lo regresan hecho pedazos y uno que otro se desvalaga por ahí

y al volver a armarlo,

ya sabrán,

incompleto no queda igual.

Si tienen dudas de a quién se lo van a dar,

favor de darles un curso de inducción

y si no lo aprueban,

otra vez será.

(Ojalá fuera tan fácil)

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Dudar


Y no lo sé,

no sé si lo estoy haciendo bien o lo estoy haciendo mal,

estoy tratando lo mejor que puedo,

eso si lo sé.

Pero no sé si es demasiado,

si me extralimité

si es lo que se espera de mí

o si lo estoy haciendo bien.

No tengo respuestas

y mi intuición es muy pendeja.

Las cosas no son fáciles para mí,

para nadie,

pero ahora no son fáciles para mí.

No se si voy a un puerto seguro

o mi avión está a punto de estrellarse.

Ese mi principal problema,

no sé nada,

me mata la duda,

hasta un no sería menos duro ahora,

dudar, mata como la esperanza de un no saber que pasará.

N. B.


Gone,

forever gone.

The last breath of an elder soul,

I’m going to miss your presence in this world,

in this time,

when all the good guys are gone

and just the evil ones rule this sinking ship.

I couldn’t say good bye

but if you can watch me,

you know for sure

that the path we walked together won’t be forgotten

and one day in a ray of light

or in a spoon of soup.

I will feel those last laughs

and I will drop a tear for you as my last gift for you.

Soñar en Mayo


Un periodo largo de silencios se ha sucedido de muchos años a la fecha,

un silencio tras otro hasta olvidar el sonido de las voces.

Ahora encuentro un resquicio,

llenar esos silencios con algo es una novedad,

pero siempre es bueno ser cauto,

imaginar mil futuros antes de un presente no ayudará,

respira,

sueña,

ríe,

espera,

hay muchas cosas que hacer,

por el momento la mejor es soñar.

 

Lo que me trae aquí


Hoy me levanté por la mañana un poco tarde,

esta alegre de que al fin fuera viernes,

el cubetazo llegó cuando vi que era martes.

Lo despistado lo heredé de mi madre,

lo loco de la luna

y lo enojón de mi padre.

Hablo hasta por los codos

y con una copa de tinto sé bailar un poco.

No me canso de enamorarme y de que no me quieran,

el día que me deje de enamorar me daré un balazo,

el día que quieran no sé lo que haré.

Sigue la noche con sus sonidos hablándome en susurros,

probablemente le deba de seguir,

pero mientras tanto seguiré mis desvelos que es lo que me trae aquí.

También entre sueños, tú siempre me traes aquí.

Frío


Cuando hace frío recuerdas los abrazos que has dejado ir,

recuerdas el sol que despreciaste en primavera,

recuerda el ventilador que no hace mucho rasgaba las cortinas.

El frío crece con la soledad,

crece con la tristeza,

multiplica el dolor y

quema en las noches en las que extrañamos incluso las compañías menos cómodas.

Al frío no lo extrañamos ni en los veranos,

más bien detestamos el calor,

pero no buscamos frío,

si acaso frescura.

El frío no lo pedimos,

nos llega,

como muchas veces nos llega el dolor cuando buscamos la alegría.

Pedazos


¿Quién prendió la calefacción?

Ahora me siento tan cerca del infierno que lo último que necesito es calor adicional.

Me duele el estómago,

me siento flojo, lejos, distante

y este avión tan ávido de aventura,

tan cercano a la turbulencia

y tan alejado de la puntualidad.

El vuelo pierde la cabeza y la estabilidad,

se dirige de cabeza y sin frenos a una tormenta

y los rayos no dejan de alumbrar el horizonte.

Si tan solo entendieras que debes de parar,

que la autodestrucción y el alcohol no son la solución,

que tu depresión no se marchará en soledad,

que ya no te creo los pretextos,

ni los robos,

ni las quejas,

ni las niñerías.

No necesito tus llamas satanás,

si no vas a hacerme caso por lo menos no me obligues a verte caer,

porque tengo corazón

y las lágrimas que pueda derramar son evitables,

así como tu desplome,

pero la advertencia está ahí,

no te obligo a escucharme,

pero por poco cariño que me puedas llegar a tener,

déjame dar un paso al costado,

que no quiero recoger tus pedazos cuando te estrelles en el suelo.