Pedazos


¿Quién prendió la calefacción?

Ahora me siento tan cerca del infierno que lo último que necesito es calor adicional.

Me duele el estómago,

me siento flojo, lejos, distante

y este avión tan ávido de aventura,

tan cercano a la turbulencia

y tan alejado de la puntualidad.

El vuelo pierde la cabeza y la estabilidad,

se dirige de cabeza y sin frenos a una tormenta

y los rayos no dejan de alumbrar el horizonte.

Si tan solo entendieras que debes de parar,

que la autodestrucción y el alcohol no son la solución,

que tu depresión no se marchará en soledad,

que ya no te creo los pretextos,

ni los robos,

ni las quejas,

ni las niñerías.

No necesito tus llamas satanás,

si no vas a hacerme caso por lo menos no me obligues a verte caer,

porque tengo corazón

y las lágrimas que pueda derramar son evitables,

así como tu desplome,

pero la advertencia está ahí,

no te obligo a escucharme,

pero por poco cariño que me puedas llegar a tener,

déjame dar un paso al costado,

que no quiero recoger tus pedazos cuando te estrelles en el suelo.

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Divagaciones nocturnas


Caminar puede agotar tus piernas,

trabar las rodillas,

romper tu resistencia.

¿Pero puedes caminar lejos de la decepción?

¿Puedes alejarte de la soledad y del dolor?

No lo creo, 

los kilometros y los músculos no saben de amor,

no saben de pérdida,

no saben de tristezas.

Ni cascadas,

ni lagos, ni lagunas,

ni rituales, ni bebidas espirituosas,

ni andadores, calles o kioskos,

si tu mente no se decide a olvidar,

ni un milagro te puede salvar,

si el corazón no deja de amar,

ni una limpia te permitirá descansar.

No son las distancias, 

no son las horas,

es la sangre

y si está adentro lo que sangra,

cerca o lejos,

siempre dolerá

¡Y cómo duele ahora!

Padre insomnio


No duermas hijo mío,

la noche es negra como boca de lobo.

No duermas niño,

las pesadillas son orden del día

o de la noche.

No duermas mi niño,

el Sol no vendrá a protegerte.

No duermas hijito,

aún hay monstruos en el armario y debajo de la cama.

No duermas mi hijo,

las preocupaciones aún no se van.

No duermas niñito, 

te lo pido yo, 

tu padre el insomnio,

abrazame y volvamos a la fiesta de la luna nueva,

mañana las fiestas paganas no abrirán sus puertas.

Cambiando con el tiempo


El cansancio me hace perder las palabras,

me hace perder las certezas,

pido permiso para dar un paso o dos,

porque cambia el clima,

cambian las ideas,

cambian los sentimientos.

Antes te odiaba,

después no entendía lo que sentía por ti,

ahora no siento nada,

aunque te empecines en molestarme

y en seguir usando tu sarcasmo y tus armas contra mí,

ya no siento nada,

pasaron muchos años,

pasó mucha vida por mis dedos,

perdí mucho el tiempo

y creo que tu lo hiciste también.

Daré dos pasos al costado

¿No deberías tu hacer lo mismo?

¿Vale la pena?


Pasan la 1 de la madrugada y te torturas viendo sus fotos,

te torturan los sueños y las pesadillas

y el mundo sigue girando y no le importan tus lágrimas.

Ya no te recuerda,

ya no te espera,

ya se recuperó

y tu sigues de rodillas detrás de su recuerdo.

¿Vale la pena?

¿De verdad vale la pena?

Que la balanza te diga

y sigue adelante,

que el mundo no se va a quedar a esperar a que te pongas de pie

o caminas o te va a arrastrar.

Tribulaciones de marzo


¿Y si el futuro cede, qué?

¿Qué importa?

¿Quién me asegura que estaré ahí para contarlo, verlo, sentirlo, aprovecharlo o derrocharlo?

El pasado se quedó ahí,

se murió en la oscuridad,

en ocasiones llega como fantasma

y cual fantasma si le rezas a San Miguel Arcángel, se va, se esfuma.

Y en ocasiones el presente me dejo con la mano tendida,

me desprecio

¿Y para que llorar por él?

Cuando las lágrimas se hayan secado el dolor ya pasará a formar parte del pasado

y no lo entiendo, al menos no todo el tiempo.

Mañana al menos por hoy ya es hoy,

el domingo sucedió en lunes

y el espacio quedó lleno de oscuridad,

aún no se si alguien quedará para preguntar ¿qué sucedió?

Pero si alguien se atreve a hacerlo, yo gritaré a los Cuatro vientos mi respuesta

¿Y yo qué demonios sé?

Preguntas ficticias


¿Qué pasa cuando se enfrentan la verdad y la mentira?

¿Quién gana?

¿El engaño o el desengaño?

¿Gana siempre la realidad?

¿O es esa necesidad de que una fantasía sea real, esa necesidad de aferrarte a algo, ese necesidad de apoyo, de amor, de importancia lo que nos ciega por completo y entonces la mentira substituye a la verdad y se convierte así en una verdad ficticia?

¿Qué prefieres tú?

¿Qué necesito yo?